Orar las Intenciones

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN

Mayo 2021

El mundo de las finanzas

Para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular los mercados financieros para proteger a los ciudadanos de su peligro.”

  • Señor, necesito escucharte en el silencio de mi corazón. Ayúdame a acallar los ruidos de preocupaciones y distracciones para dejar que resuene solo tu voz y tu paz.
  • Quiero recibir en esta jornada tu Espíritu Santo, que me haga discípulo tuyo, disponible a la misión a la que me invitas en este mes a favor de la intención del Papa.
  • Dame conocimiento interno de lo que Francisco nos pide en este mes, de manera que disponga todo en mí para colaborar con Jesús, en su misión de compasión por el mundo. 

En esta jornada mundial de oración, en Red queremos bendecirte, darte gracias y rezar juntos por la intención de este mes: para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular los mercados financieros para proteger a los ciudadanos de su peligro.

Reflexionando este desafío…

El Papa Francisco en su encíclica Evangelii gaudium nos abre los ojos sobre el peligro de poner como meta de la economía, la ganancia y no el bien común. Por eso debemos unirnos en oración, para que se caiga esta mentira. Es hora de buscar entre todos salvar al ser humano, de las redes de la libertad absoluta que se le da hoy a una posesión ilimitada por parte de unos, en detrimento de una masa humana empobrecida, que sufre indigencia.

“Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial, que afecta a las finanzas y a la economía, pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.

Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas…El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema…cualquier cosa que sea frágil,…queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta. EG 55-56

Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera. EG 54

En este sentido, animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos»…Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano”. EG 57-58

…”El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico…simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación…‘Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero’ (Mt 6,24)…

…De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano”. Francisco 18 /10/2016

El Señor nos invita a orar con nuestra vida por responsables del mundo financiero, a través de la propia conversión, porque nadie está ajeno a la tentación de faltar al amor con algún hermano pobre, quizá con una pobreza no tanto material cuanto psíquica o espiritual. Cuando el ‘yo primero’ es el criterio de elección habitual, Dios y el prójimo pasan a segundo plano y por debajo. Si se jerarquizan las actividades o personas en función del provecho personal, no estamos lejos de hacer lo que hacen los poderosos. Lo mismo si se busca al otro solamente en función de tener algún beneficio o utilidad o ganancia. En ese momento no hacemos nada muy diferente de los ‘ricos en codicia’.

La mejor forma de orar en red por los responsables del mundo financiero. ¿No será entonces el cambio personal y diario en la calidad de relación con aquellos que el Señor pone en mi camino, ofrecida por esta intención? Si nos unimos diariamente de esta manera, nuestra oración ciertamente dará sus frutos.

Deja decantar esta reflexión en el corazón…

  • ¿En qué y con quienes soy indiferente?
  • ¿A quiénes descarto e ignoro dentro de mi círculo familiar, barrial ciudadano?
  • ¿Qué valores están en primer lugar en mi vida?
  • ¿Cuál es mi riqueza? ¿Es Dios y el prójimo o mis intereses antes que ellos?

Atesora tesoros en el cielo, gana amigos para Dios con el dinero injusto, de que te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma. Recuerda que donde tengas tu tesoro tendrás pegado tu corazón. Que tu mayor riqueza sea el Amor.

Deja resonar en ti estas preguntas y quédate con la que te ayude más. Repítela en tu interior…

Orando la reflexión…

Te bendigo Jesús por este momento de oración en comunión y en una misma Red mundial, por la intención del mes. Quiero ser dócil a lo que me pides cada día para vivir esta fraternidad, con los hermanos que crucen por mi día. Revísteme de tus mismos sentimientos para ser discípulo de tu Amor allí donde esté y con quienes vivo, en favor de este desafío.  Que María, madre de la humanidad, nos ayude.

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