Al estilo de Jesús

XVII Domingo del tiempo ordinario

¿Qué es eso para tantos?

A Jesús lo seguía mucha gente, y debe haber sido mucha, puesto que dos veces lo expresa el evangelista. Jesús lo nota y sabe que además de enseñarles y sanarlos, tendrán hambre y necesitarán comer.

Jesús aprovecha la ocasión para enseñarle a Felipe y a través de él a sus discípulos, nosotros incluidos, cómo debe ser cualquier actividad pastoral.

Ante la pregunta de ¿dónde compraremos panes para darles de comer?, Felipe responde que alguien por ahí tiene cinco panes y dos pescados y tal como haría cualquiera de nosotros, agrega: ¿qué es eso para tantos?

Felipe no estaba equivocado en su apreciación. Si eran muchos los que lo seguían a Jesús, cinco panes y dos pescados no iban a alcanzar.

¿Cuántas veces, ante una actividad pastoral, una tarea evangélica, una misión encomendada, una moción concreta de ayuda a los necesitados, nosotros nos hemos quedado, al igual que Felipe, paralizados ante el dato concreto de nuestras propias posibilidades y debilidades?

¿Qué es eso para tantos? Nada. Nada de nada…, si solo me quedo con eso. Pero…, ¿cuántos son muchos para Dios?

Lo que está enseñándonos Jesús, a través de la experiencia de Felipe, es que nunca estamos solos cuando de trabajar por el reino se trata. Que Él siempre está con nosotros y que, si Él está, y nosotros lo hacemos presente, no hay límite en lo posible.

Alguna vez leí, “trabajar como si todo dependiera de mí, y confiar como si sólo dependiera de Dios”. Y de eso se trata este pasaje. Cinco panes no alcanzan para muchos, como todo mi esfuerzo tampoco alcanzará para transformar el mundo.

Jesús no le exigió a Felipe que le diera de comer a muchos, sino que aportara lo que mejor pudiera, que se desprendiera y confiara en Jesús. Es lo mismo que nos pide a nosotros como colaboradores suyos en su misión de compasión por el mundo. Que aportemos nuestro mejor esfuerzo, que nos atrevamos a desprendernos de nuestras terrenales seguridades y confiemos plenamente en Él.

En esta semana, cuando aparezcan las dificultades en nuestras tareas o actividades, cuando “la realidad” nos haga sentir nuestras limitaciones, hagamos el ejercicio de desprendernos del resultado y entreguémoselo a Jesús. Es muy posible que nos sorprendamos de nosotros mismos…

¡Buena semana!

Fernando Ianchina

Equipo Nacional Red Mundial de Oración del Papa

Argentina – Uruguay

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