Vivir la intención de oración

¿Cómo vivir la intención en nuestra vida cotidiana?

Actitudes para la vida cotidiana

  • Dar testimonio con su propia vida
  • Coherencia
  • Vivir la fraternidad
  • Ayudar a los más vulnerables
  • Comunicar con alegría

La intención de este mes

Por los educadores

Oremos para que los educadores sean testigos creíbles, enseñando la fraternidad en lugar de la competencia y ayudando especialmente a los jóvenes más vulnerables.

¿Cómo vivir la intención de oración en nuestra vida cotidiana?

Vivimos en una sociedad de cambios permanentes. Algunos de ellos muy buenos por qué están al servicio de la persona humana, pero otros atentan contra ella, buscando en primer lugar los intereses económicos de una minoría selecta. No es en vano que las ideologías se apoderen en primer lugar de los ámbitos educativos para proliferar como gangrena. Por esta razón el Papa Francisco consagra este mes para pedir al Señor obreros para el campo de la educación, educadores de corazón que se ocupen de la integridad de la persona humana en su dimensión personal, comunitaria y trascendente: “Cada cambio requiere un camino educativo que haga madurar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora”.

El maestro por excelencia es Cristo, en Él tiene su ejemplo todo educador. En su coherencia de vida, en su entrega al servicio (especialmente a los más vulnerables), en su amor desinteresado, en el respeto de la libertad del otro sin juzgar a nadie, en el gozo de dar, los educadores encuentran la fuente de su vocación. El término ‘educar’ proviene del latín educare, que tiene el sentido básico de ‘criar’, ‘alimentar’. Jesús vino a alimentarnos con la verdad que nos hace libres, es decir con el amor que se entrega hasta dar la vida.

A continuación, te proponemos algunas actitudes de entre tantas, para poder vivir a lo largo de este mes, y de esta manera ayudar desde tu lugar a este desafío.

Actitudes para la vida diaria que nos ayudan a encarnar la intención de oración

Dar testimonio con su propia vida. “Hoy nosotros queremos defender la identidad y la dignidad de cada persona y enseñar a las nuevas generaciones a acoger a todos sin discriminación. Por tanto, la educación nos compromete a acoger al otro tal como es, no como yo quiero que sea, como es, y sin juzgar ni condenar a nadie” (Papa Francisco). ¿Tu estilo de vida refleja las convicciones y creencias de un discípulo de Jesucristo?

Coherencia. “Para nosotros significa mucho una formación integral que se resume en el conocerse a sí mismo, conocer al propio hermano, la creación y el Trascendente. No podemos ocultar a las nuevas generaciones las verdades que dan sentido a la vida”. ¿El modo de tratar a los demás, al mundo y tu relación con el Señor coinciden con lo que exiges a otros?

Vivir la fraternidad. “Hoy, más que nunca, es necesario unir los esfuerzos por una alianza educativa amplia para formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna». ¿Qué podrías hacer este mes para crecer en amor y servicio a los hermanas y hermanos?

Ayudar a los vulnerables “Si en el pasado los derechos de las mujeres, de los menores, de los más débiles no han sido respetados siempre, hoy nos comprometemos a defender con firmeza esos derechos y enseñar a las nuevas generaciones a ser voz de los sin voz”. ¿Dedicas tiempo a formar y educar a quienes lo necesitan cerca de ti?

Comunicar con alegría. Educar cada persona en su integridad, es decir, cabeza, manos, corazón y alma. Que se piense lo que se siente y se hace; que se sienta lo que se piensa y se hace; que se haga lo que se siente y se piensa. ¿Vives con alegría las exigencias cotidianas?

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