Vivir la intención de oración

Octubre 2021

Actitudes de la Iglesia misionera

Este mes el Papa Francisco nos propone un nuevo desafío formulado en una nueva intención de oración. Este desafío es una invitación a llevar a nuestra vida diaria gestos y actitudes en los que se haga realidad y se ponga en obra la intención de oración. Se trata de concretar propósitos concretos, mantener actitudes que reflejen en nuestros ambientes el espíritu y sentido de este desafío.

Intención para la evangelización Discípulos misioneros

Recemos para que cada bautizado participe en la evangelización y esté disponible para la misión, a través de un testimonio de vida que tenga el sabor del Evangelio.

Muchas veces creemos que evangelizar es salir a predicar el evangelio, u organizar una misión a un pueblito necesitado para anunciar a Jesucristo y listo. En realidad, no es ninguna tarea extra de quien está enamorado de Cristo. Una joven enamorada no tiene que organizar mucha cosa para mostrar a los demás que ama a su novio. Lo transpira en todo lo que hace y dice. Lo demuestra de mil maneras. Esta analogía vale vagamente para expresar lo que irradia aquel que descubre a Jesús en su vida. El Padre Arrupe sj lo expresó bellamente en su poema ‘Enamórate’:

“…Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo.
Será lo que decida qué es
lo que te saca de la cama en la mañana,
qué haces con tus atardeceres,
en qué empleas tus fines de semana,
lo que lees, lo que conoces,
lo que rompe tu corazón,
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud”…

Uno evangeliza desde que abre los ojos a la mañana con el deseo de ser luz para los demás. Y luego en el transcurrir de la jornada, en cada actitud orientada al amor, cada gesto hasta el más escondido y trivial está teñido del deseo de servir a Jesús en los hermanos. Cada pensamiento o palabra se realiza en esta dirección, incluso el propio pecado, cada caída es tomada para ser transformado en trampolín de conversión para amar más y mejor.

Evangelizar es lo que ‘te saca de la cama por la mañana, es lo que rompe tu corazón’ deseoso de desbordarse para ser ofrenda de amor y misión.

Es cierto que hay una forma de evangelización organizada desde la comunidad. En este sentido el Papa Francisco dijo que tomemos el ejemplo de Pablo para esta tarea: “hacerse todo a todos”. Es decir “compartir la vida de los demás, acompañar en el camino de la fe, ayudar a crecer en el camino de la fe. Por ejemplo: cuando queremos que un niño aprenda a hablar, no tomamos el libro…y le decimos: ‘Habla, lee esto y habla’. Más bien le enseñamos a decir ante todo “mamá y papá, nos hacemos como niños para que él crezca…con los hermanos debemos hacer lo mismo: ponernos en la situación en la cual está él y si él está enfermo, acercarme, no estorbar con discursos; estar cerca, cuidarle, ayudarle. Con esta actitud de misericordia: hacerse todo a todos. Es el testimonio lo que atrae a la Palabra”.

Anunciar la Palabra está bien, pero en primer lugar desde la propia vida. A propósito de esto Francisco cuenta una anécdota:

Cuando estaba en Polonia, en Cracovia, en la comida con los jóvenes en la Jornada mundial de la juventud, un joven me preguntó: ‘Padre, ¿qué tengo que decir a un amigo que es bueno — ¡es buena persona!— pero es ateo, no cree? ¿Qué tengo que decirle para que crea?’.

‘Es una buena pregunta, todos nosotros conocemos gente que se ha alejado de la Iglesia: ¿qué les tenemos que decir? Mira, la última cosa que tienes que hacer es decir algo. Comienza a hacer, él verá lo que haces y te preguntará; y cuando él te pregunte, tú dile”.

“…Evangelizar es dar este testimonio: vivo así, porque creo en Jesucristo; yo despierto en ti la curiosidad de la pregunta ‘¿por qué haces estas cosas?’ ‘Porque creo en Jesucristo y anuncio a Jesucristo y no sólo con la Palabra, sino sobre todo con la vida…

…También todos nosotros, hermanos y hermanas, tenemos el deber de evangelizar; y esto no es llamar a la puerta del vecino y la vecina y decir: “¡Cristo resucitó!”. Es, sobre todo, vivir la fe, y hablar de ella con mansedumbre, con amor, sin intención de convencer a nadie, sino gratuitamente”. (FRANCISCO 9/9/16)

Particularmente en octubre estamos invitados a ser evangelios vivientes, con nuestras luces y sombras, en un dinamismo de conversión permanente hacia el amor del Corazón de Jesús y hacia los hermanos. Rezar por la intención de este mes implicará comprometerse a fortalecer nuestra unión con el Señor para contagiarlo donde nos toque estar.

Todo esto realizado en Red, recordando especialmente que comenzamos el Sínodo (cf. artículo de reflexión sobre el tema), en favor de la ‘sinodalidad de la Iglesia’. Entonces este mes, evangelizar tendrá particularmente el color de caminar juntos, en comunión, participando todos de la misma misión. Recemos unos por los otros para sostenernos en el camino.

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